Invitar a una tía de fiesta a una copa para intentar ligártela y comerle la boca es algo casi tan antiguo como la rueda. Además de ser la excusa perfecta para poder hablar con ella y acercar “posturas” -también llamado arrimar chicharrín- aumenta de manera considerable nuestras posibilidades de “mojar” esa noche.
El alcohol actúa sobre ellas como un deshinibidor, o lo que es lo mismo, las hace más golfas. Y para muestra, mirad las dos tías de la foto…
¿Acaso creéis que esa foto esta hecha un lunes de marzo a las 3 de la tarde? Por supuesto que no, están hechas un viernes o sábado por la noche en una fiesta en casa de algún listo que se inventó algún juego para que sus amigas se bebieran un par de copas de más y terminasen en pelotas y comiéndoles la polla a él y a otro colega. De verdad que así da gusto tener amigas… y emborracharlas
















































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